La plaga que se volvió negocio

Corrientes avanza en un modelo productivo inédito en Argentina para convertir las especies que arrasan los campos en un recurso proteico de alto valor comercial.

Lo que durante años fue considerado un flagelo para los productores agropecuarios del interior de Corrientes está a punto de convertirse en una oportunidad de negocios. El gobierno provincial trabaja en la instalación de un frigorífico multiespecies destinado a procesar carne de ciervo axis y chancho salvaje, dos de las especies invasoras que más daño causan al ecosistema y a la producción rural de la región.

El director de Recursos Naturales de CorrientesAgustín Portela, confirmó que el proyecto ya tiene diseño técnico definido y que la habilitación podría concretarse antes de que termine el año. «Tenemos todo previsto para un sistema de matadero completo. Pienso que en el transcurso de este año lo vamos a poder habilitar o instalar», adelantó el funcionario.

«Es mucho más positivo consumir un kilo de carne de ciervo axis que consumir un kilo de harina. Es un recurso proteico disponible que es una pena que desperdiciemos.» — Agustín Portela, director de Recursos Naturales de Corrientes

La plaga como recurso: el giro productivo

El ciervo axis es originario de Asia y fue introducido en Argentina décadas atrás con fines cinegéticos. Sin depredadores naturales en la región, su reproducción se volvió exponencial, especialmente en campos del sur de Corrientes. El animal compite por pasturas con el ganado bovino, destruye sembrados y genera un impacto directo en la rentabilidad de los productores. El chancho salvaje, también conocido como jabalí, replica ese patrón: invade, daña y se multiplica sin control.

La propuesta del gobierno provincial apunta a revertir esa lógica: en lugar de gastar recursos en control de poblaciones sin aprovechamiento posterior, el frigorífico permitirá que esos animales ingresen a la cadena productiva formal, con estrictos controles sanitarios y potencial de comercialización tanto en el mercado interno como en el externo.

Municipios del sur, primera línea del proyecto

Los municipios de Sauce y Perugorría, ubicados en el sur provincial, son los que mayor interés han manifestado en albergar la infraestructura. No es casual: sus campos registran uno de los porcentajes de reproducción más altos de estas especies en toda la provincia. La localización estratégica permitiría reducir costos logísticos y dinamizar las economías locales con generación de empleo directo en zonas de escasa diversificación productiva.

Modelo privado con marco estatal

El esquema previsto es claro: el Estado provincial diseña y certifica el modelo técnico-sanitario, y el sector privado ejecuta la inversión. «El proyecto está hecho para el privado. Nosotros vamos a dar el ejemplo de cómo tiene que ser el frigorífico y el que quiera hacerlo, que lo haga. Es un negocio rentable», explicó Portela.

El funcionario ya mantiene conversaciones avanzadas con inversores interesados. La rentabilidad del negocio descansa en un insumo que hoy no tiene costo de adquisición: los animales son considerados plaga y su captura está autorizada. El valor se genera en el procesamiento, el packaging y la comercialización.

Del mercado interno a la exportación

En una primera etapa, la producción apuntará al consumo dentro de la provincia. Pero la hoja de ruta es más ambiciosa. Una vez que el frigorífico cumpla con los requisitos del Senasa, la carne podrá circular hacia otras provincias y, eventualmente, acceder a mercados internacionales. «Si hay posibilidad de exportar, por supuesto se va a exportar», aseguró Portela.

Portela citó el caso de China, donde el ciervo axis se cría en cautiverio para su comercialización, como referencia del potencial que tiene la especie en mercados con alta demanda de proteínas alternativas. La carne de ciervo es valorada en gastronomía de alto nivel por su bajo contenido graso y su perfil nutricional superior al de la carne vacuna convencional.

Un modelo que podría replicarse

Más allá del impacto económico directo, el proyecto de Corrientes sienta un precedente en la gestión de fauna exótica invasora en Argentina. Si el modelo funciona, podría ser replicado en otras provincias con problemáticas similares: Entre Ríos, Misiones, Formosa y Santa Fe también registran poblaciones crecientes de ciervos axis y jabalíes que generan tensiones con los sistemas productivos tradicionales.

La clave del éxito estará en la articulación entre los controles sanitarios del Estado, la eficiencia operativa del sector privado y la capacidad de desarrollar mercados reales para una carne exótica que, hasta ahora, llega al consumidor final de manera informal, sin cadena de frío ni trazabilidad.