El gobierno porteño licitó cinco estacionamientos subterráneos bajo espacios verdes de Palermo, Belgrano, Barracas, Núñez y Parque Patricios. La resistencia vecinal ya tomó las calles.
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanza a contrarreloj con uno de los proyectos de movilidad urbana más polémicos de los últimos años: la construcción de cinco estacionamientos subterráneos debajo de plazas y parques porteños. La iniciativa, oficializada mediante la Resolución Conjunta N.º 9/MJGGC/26 el 6 de abril de 2026, prevé intervenir el espacio Lavardén y Los Patos en Parque Patricios, el Parque de Innovación en Núñez, la Plaza Inmigrantes de Armenia en Palermo, Parque España en Barracas y la Plaza Noruega en Belgrano.
El esquema es ambicioso: las empresas adjudicatarias deberán construir, mantener y explotar una red de estacionamientos de carácter disuasorio, conocidos como Park & Ride, bajo el régimen de concesión de obra pública por un plazo de 20 años. La iniciativa contempla una inversión total de 60 millones de dólares, proveniente íntegramente de capital privado, y operará bajo el formato de iniciativa privada declarada de interés público por el Ministerio de Desarrollo Económico porteño.
El objetivo declarado por las autoridades es ordenar el tránsito en Buenos Aires: que los conductores provenientes de la periferia o del conurbano dejen sus vehículos en estos nodos estratégicos y continúen hacia el centro en transporte público. En total, se espera generar espacios para 1.500 autos, aunque esa cifra podría ajustarse cuando se presenten las propuestas definitivas.
La plaza no se toca
La respuesta vecinal no tardó en llegar. El foco más visible del conflicto es la Plaza Inmigrantes de Armenia, en Palermo, donde el colectivo Palermo Resiste encabezó una campaña para frenar la iniciativa. La consigna «La plaza no se toca» apareció pegada en las rejas del espacio verde, ubicado en pleno corazón gastronómico de Palermo Soho.
La oposición se canalizó además a través de una recolección de firmas en Change.org bajo el lema «Salvemos Armenia», donde los vecinos advierten que la plaza no es un espacio disponible, sino un equilibrio necesario en un área que ya consideran saturada por la actividad comercial.
El sábado 25 de abril, la protesta escaló con un abrazo solidario multitudinario. Vecinos se convocaron desde el mediodía junto a la murga Los Impacientes de Palermo, que marcó el ritmo de la manifestación. Las objeciones no son solo sentimentales: los manifestantes advierten que las excavaciones pondrían en riesgo las raíces, la estabilidad y la supervivencia de árboles añosos como tilos y palmeras, y reclaman la realización de una audiencia pública ante la ausencia de un estudio socioambiental adecuado.
La preocupación también gira en torno al patrimonio barrial: la feria de artesanos que funciona cada fin de semana en las veredas que rodean Plaza Armenia podría desaparecer con las obras.
El fantasma de Parque Patricios
En el sur de la ciudad, la resistencia tiene un ingrediente adicional: el miedo concreto a un derrumbe. La Asamblea de Parque Patricios rechaza la intervención en el predio de Lavardén y Los Patos por el impacto de las excavaciones y por el riesgo estructural. El antecedente es cercano y elocuente: el 3 de marzo pasado, una losa colapsó en el estacionamiento subterráneo de un complejo de viviendas del barrio, destruyó decenas de vehículos y obligó a evacuar a cientos de residentes.
Una historia de fracasos repetidos
El proyecto no es nuevo. En el año 2000 se aprobó la Ley 469, que preveía 13 estacionamientos subterráneos bajo plazas y parques porteños. En 2009 se sancionaron dos leyes más que sumaron decenas de nuevas playas. El total habilitado por las tres normas rondaba las 55 playas, de las cuales se construyó una sola: la ubicada bajo Plaza Emilio Mitre, en Recoleta, inaugurada en 2011 tras once años de espera.
Se sospecha que los demás proyectos no avanzaron por motivos financieros y por los obstáculos generados por los propios vecinos. La historia parece repetirse.
La voz que faltó
Los propios vecinos señalaron una contradicción: un gobierno que convoca regularmente a los residentes a debatir temas de seguridad omitió cualquier consulta ante una intervención que afectará de forma permanente uno de sus principales espacios verdes. «No tuvimos voz ni los vecinos de esta plaza ni los vecinos de las otras plazas», resumió una de las asistentes al abrazo solidario.
Las ofertas para la licitación podían presentarse hasta el 6 de mayo a las 12 horas. El gobierno de Jorge Macri no respondió hasta el cierre de esta edición las consultas sobre si existe alguna propuesta de mediación ante el creciente reclamo. El tiempo corre, y las plazas esperan.
