Gador inaugura la primera planta de terapias genéticas de América Latina y exportará el 80% de su producción

Un laboratorio nacional acaba de dar el paso más ambicioso de su historia reciente. Gador inauguró en el Parque Industrial Pilar la primera planta de oligonucleótidos terapéuticos de la Argentina y de América Latina, con una inversión de US$21,5 millones destinada al desarrollo de tratamientos para enfermedades genéticas poco frecuentes.

La instalación está especializada en oligonucleótidos sintéticos, moléculas diseñadas con alta precisión para interactuar con la expresión de la información genética y regular procesos biológicos alterados. Se trata, en términos concretos, de medicamentos que actúan sobre el origen mismo de ciertas enfermedades, sin modificar el ADN del paciente.

Un hito regional con proyección global

El proyecto demandó tres años de desarrollo y validaciones internacionales. Desde su puesta en marcha, la compañía estima que aproximadamente el 80% de la producción será destinado a mercados externos: América Latina, Europa, Estados Unidos, Asia y Medio Oriente.

La planta integra una unidad productiva de oligonucleótidos y otra de inyectables, ambas con estándares internacionales. El complejo representa, según la propia compañía, un avance tecnológico sin precedentes para la industria farmacéutica local.

Medicamentos al 50% del precio original

El impacto más inmediato se mide en pesos concretos para el sistema sanitario. El medicamento producido en el país tendrá un valor cercano al 50% del producto innovador original y estará orientado principalmente al sistema público de salud, obras sociales y prepagas.

Gador eligió comenzar con un tratamiento para la Atrofia Muscular Espinal (AME), una enfermedad neuromuscular que afecta principalmente a niños y adolescentes. Hasta ahora, ese tipo de terapias dependía casi exclusivamente de productos importados. «Poder desarrollarlos y producirlos localmente cambia mucho la capacidad de acceso», afirmó Alfredo Weber, director general de la compañía.

El antecedente más cercano ilustra el potencial del modelo. En 2021, Gador lanzó un medicamento para la fibrosis quística: antes de ese lanzamiento, solo había 50 pacientes tratados en Argentina; hoy son más de 1.000, gracias a una triple terapia que cuesta una quinta parte del innovador original, que nunca se había registrado en el país.

Una apuesta industrial en un país desafiante

El desarrollo de la planta implicó incorporar equipamiento especializado, gran parte importado, y debió atravesar dificultades vinculadas a la coyuntura argentina. Weber reconoció que «fue necesario sortear algunas dificultades propias del contexto», aunque el proyecto avanzó hasta su concreción.

La nueva infraestructura permite elaborar macromoléculas que son diez veces más grandes que las moléculas tradicionales presentes en medicamentos convencionales, lo que exige equipamiento de altísima especialización.

«Seguimos reforzando este camino a través de inversiones que incorporan infraestructura de nivel internacional, generan nuevos empleos, sustituyen importaciones y abren nuevas oportunidades para que los tratamientos desarrollados en el país sigan creciendo y proyectándose hacia otros mercados», sostuvo Weber.

Argentina como actor global en farmacéutica de precisión

Con esta nueva planta, Gador consolida una red industrial que ya opera cinco plantas en la Argentina y una en Uruguay, con un pipeline de más de 100 proyectos en desarrollo para diversas patologías.

Los oligonucleótidos terapéuticos son uno de los segmentos donde más están invirtiendo las grandes farmacéuticas globales. Que un laboratorio nacional haya construido la primera planta regional dedicada a esa tecnología posiciona a la Argentina en una carrera que, hasta ayer, era territorio exclusivo de los gigantes internacionales.