Una inspección municipal en Villa Correntoso detectó tala ilegal de especies nativas protegidas y movimientos de suelo sin autorización. El Tribunal de Faltas ordenó reforestación compensatoria y un plan técnico de remediación, pero quedan preguntas sin respuesta sobre controles preventivos y sanciones futuras.
15 arrayanes talados ilegalmente
57 especies nativas a replantar
+20 arrayanes de tamaño mediano exigidos
Una inspección realizada el 23 de abril de 2026 en un lote de Villa Correntoso expuso una nueva infracción ambiental en uno de los ecosistemas más frágiles y emblemáticos de la Patagonia andina: la extracción ilegal de 15 ejemplares de arrayán y cuatro coihues jóvenes, junto con la apertura de una traza interna mediante movimientos de suelo ejecutados sin ningún tipo de autorización previa.
La Municipalidad de Villa La Angostura confirmó que la situación derivó en el Acta de Infracción N° 1726, posteriormente remitida al Tribunal Municipal de Faltas, que analizó los antecedentes técnicos y aplicó sanciones contempladas por la normativa vigente.
«Los ejemplares afectados corresponden a especies nativas de alto valor ambiental, paisajístico y cultural para Villa La Angostura», indicó el comunicado oficial del municipio.
Un daño que no se repara con plantar árboles
La Dirección de Ambiente notificó a los responsables la obligación de presentar un Plan de Recomposición Ambiental elaborado por un profesional competente. Las medidas exigidas incluyen la restitución del terreno alterado, la protección de los ejemplares sobrevivientes y una reforestación compensatoria con un mínimo de 57 especies nativas, de las cuales al menos 20 deberán ser arrayanes de tamaño mediano.
El municipio, sin embargo, fue enfático en señalar que la solución no es sencilla ni inmediata: la recuperación del sector demandará varios años de monitoreo y mantenimiento continuo, con seguimiento técnico para evaluar la supervivencia de los ejemplares implantados y la evolución general del área afectada.
«La recomposición ambiental no se limita a la plantación de árboles. El proceso requerirá seguimiento técnico, tareas de mantenimiento y controles posteriores», advirtió la Municipalidad.
Un patrón que se repite y las preguntas que el municipio no responde
Este episodio no es aislado. Registros previos dan cuenta de desmontes no autorizados en Playa Picnic en abril de 2025 y en la costa de Manzano en noviembre de 2023 — denuncias que evidencian una problemática recurrente en zonas ambientalmente sensibles de la región.
Pese al comunicado oficial de la Secretaría de Planeamiento, Ambiente y Obras Públicas, persisten interrogantes concretos que las autoridades municipales aún no respondieron:
Preguntas sin respuesta oficial
- ¿Qué medidas concretas adoptará el Municipio para evitar nuevos desmontes sin autorización en zonas protegidas?
- En caso de incumplimiento del plan de remediación, ¿qué sanciones adicionales se aplicarían?
- ¿Cuál es el impacto ecológico real de perder 15 arrayanes dentro del bosque andino-patagónico?
- ¿Podría este caso impulsar una ordenanza que paralice obras vinculadas a infractores ambientales hasta completar la remediación?
Ni la Secretaría de Planeamiento ni el área de Prensa municipal se pronunciaron sobre esas posibilidades. La Dirección de Ambiente, en tanto, continuará interviniendo en el expediente hasta verificar el cumplimiento total de las medidas ordenadas.
El comunicado oficial concluye con una advertencia que suena casi a autocrítica: «La protección del ambiente requiere no solo sancionar cuando corresponde, sino principalmente actuar de manera preventiva.» Una frase que, ante la reiteración de estos casos, adquiere un peso difícil de ignorar.
