Pescadores y científicos blindan la Reserva Marina Hermandad en Galápagos

Pescadores artesanales y científicos ecuatorianos unen fuerzas para proteger el corredor migratorio de tiburones, tortugas y ballenas frente a la pesca ilegal.

En un ejemplo inédito de colaboración que podría marcar un antes y un después en la conservación marina del Pacífico, pescadores artesanales y científicos ecuatorianos han unido sus saberes para blindar la Reserva Marina Hermandad, el santuario oceánico que conecta las islas Galápagos con la isla del Coco en Costa Rica y protege una de las rutas migratorias más importantes del mundo.

Durante 23 días, la embarcación Yualka, de 18 metros de eslora, recorrió 1.900 kilómetros desde la isla Isabela hacia aguas costarricenses. A bordo viajaban miembros de la cooperativa Coopespromar y expertos del Galapagos Science Center, liderados por el investigador Alex Hearn. Juntos desplegaron cámaras submarinas BRUVS, marcaron tiburones y registraron al menos 96 especies en un ecosistema que alberga cerca de 3.000 especies marinas, de las cuales un 25 % son endémicas.

La Reserva Marina Hermandad, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, es un corredor vital para tiburones martillo, tiburones ballena, mantarrayas, tortugas marinas, lobos marinos y ballenas. “Nos sorprendió ver especies endémicas de Galápagos como lobos marinos fuera de la Reserva Marina Galápagos. También un grupo de ballenas piloto nos acompañó en la primera mitad del viaje”, relató Hearn.

La alianza no es casual. Históricamente, pescadores y científicos mantuvieron posiciones enfrentadas. Hoy, esa brecha se cierra. Manuel Yépez, pescador de tercera generación de Coopespromar, lo resume con claridad: “Las comunidades de pescadores necesitamos ser parte de las investigaciones científicas, tener un rol y conocer más sobre las especies”. Y agregó: “No hace falta pescar tantos peces para tener mejor economía. Es mejor realizar pescas pequeñas pero inteligentes”.

La expedición contó con el apoyo de la Dirección del Parque Nacional Galápagos y la Armada del Ecuador. Se utilizaron líneas de 400 metros con cámaras para monitoreo no invasivo, marcaje de tiburones y análisis de ADN ambiental. Los pescadores aportaron su expertise en navegación y maniobras en alta mar; los científicos, su conocimiento sobre migraciones y amenazas.

Entre los principales riesgos detectados figuran la pesca ilegal, las redes fantasma y la presión creciente de la pesca industrial. En Galápagos, el número de pescadores se ha multiplicado por veinte en décadas, y zonas adyacentes como el monte submarino Paramount quedan expuestas. “Contar con este corredor libre de pesca fantasma e industrial es vital”, advirtió Hearn.

La iniciativa no solo genera datos científicos de alto valor. También transforma percepciones. Los pescadores ahora ven en la protección marina una aliada de su propia actividad. “Aunque esta zona está lejos de nuestras rutas habituales, el hecho de que esté protegida de la pesca industrial fortalece y respalda nuestra labor”, enfatizó Yépez.

Con esta expedición, Ecuador da un paso concreto hacia la pesca sostenible y la conservación del océano. La Reserva Marina Hermandad ya no es solo un área protegida en el mapa: es un ejemplo vivo de cómo, cuando pescadores y científicos trabajan juntos, el Pacífico puede seguir siendo el hogar de los grandes migradores del planeta.