Tres muertos y alerta mundial: el crucero con hantavirus que zarpó de Ushuaia

Brote de hantavirus en el MV Hondius: el crucero polar partió desde el puerto patagónico argentino, dejó tres víctimas fatales y mantiene a 147 personas varadas frente a Cabo Verde mientras la OMS coordina una respuesta de emergencia internacional. El origen del contagio permanece bajo investigación.

El MV Hondius, operado por la compañía turística neerlandesa Oceanwide Expeditions, zarpó de Ushuaia para realizar un viaje a través de zonas remotas del océano Atlántico Sur. Lo que comenzó como una travesía de aventura polar se convirtió en una crisis sanitaria internacional sin precedentes recientes: a bordo estalló un brote de hantavirus que ya cobró tres vidas y mantiene en vilo a los sistemas de salud de media Europa.

Según el informe oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al 4 de mayo de 2026 se identificaron siete casos —dos confirmados por laboratorio y cinco sospechosos—, con tres fallecidos, un paciente en estado crítico y tres personas con síntomas leves a bordo. El inicio de los cuadros se registró entre el 6 y el 28 de abril, caracterizados por fiebre, síntomas gastrointestinales y progresión rápida hacia neumonía y síndrome de dificultad respiratoria aguda.

El itinerario mortal

El MV Hondius partió el 20 de marzo desde la terminal portuaria de Ushuaia, Tierra del Fuego, con destino a las Islas Canarias, cubriendo una ruta que incluyó escalas en la Antártida y el territorio británico de ultramar de Santa Elena. El buque trasladaba un total de 147 personas, entre 88 pasajeros y 59 tripulantes, provenientes de 23 nacionalidades.

El primer caso fue el de un holandés de 70 años que enfermó repentinamente con fiebre, dolor de cabeza, dolor abdominal y diarrea. Falleció a bordo el 11 de abril. Su esposa, de 69 años y también neerlandesa, fue trasladada a Sudáfrica, pero se desplomó en un aeropuerto cuando intentaba volar de regreso a los Países Bajos y falleció en un hospital cercano. Dio positivo por una variante del hantavirus.

Un tercer caso, un hombre adulto que presentó fiebre y signos de neumonía el 24 de abril, fue evacuado médicamente hacia Sudáfrica, donde permanece internado en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Una cuarta persona —mujer adulta— falleció el 2 de mayo, cinco días después del inicio de sus síntomas.

Tierra del Fuego, sin antecedentes de la enfermedad

La cartera de Salud de Tierra del Fuego fue categórica al respecto: la provincia «no tiene presencia de hantavirus y no ha registrado casos desde que esta enfermedad se incorporó a los eventos de notificación obligatoria en nuestro país, en el año 1996″. Agregó además que su provincia vecina, Santa Cruz, tampoco registra casos desde hace siete años.

Las zonas endémicas del hantavirus en Argentina se concentran principalmente en las regiones cordilleranas de Neuquén, Río Negro y Chubut, muy lejos del punto de partida del crucero. En ese marco, las autoridades sanitarias argentinas descartaron cualquier vínculo epidemiológico directo entre el territorio fueguino y el brote detectado a bordo.

El origen del brote, bajo investigación

Cómo se enfermaron los pasajeros sigue siendo la pregunta sin respuesta que moviliza a epidemiólogos de varios países. La OMS señaló que el alcance del contacto de los pasajeros con la fauna local durante el viaje, o previo al embarque en Ushuaia, permanece sin determinar.

La investigación epidemiológica preliminar apunta a que dos de los fallecidos habrían realizado un recorrido por Sudamérica antes de embarcar, lo que constituye una línea de investigación clave para las autoridades sanitarias.

El médico Ricardo Teijeiro, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología, señaló que la prioridad es evaluar a todas las personas a bordo, conocer su itinerario de las últimas semanas y realizar «una revisión total» del crucero para investigar la posible presencia de roedores. «Hay que buscar la causa, cómo se generó, si había excretas contaminadas en el mismo crucero», indicó. Determinar si la primera infección se produjo antes del embarque o durante el viaje es particularmente complejo, dado que el período de incubación del virus puede extenderse entre 7 y 45 días.

Varado frente a África

Al llegar a Praia, la capital de Cabo Verde, el buque no fue autorizado a atracar en el puerto, ya que el Ministerio de Salud del país africano alegó la necesidad de proteger la salud pública. La nave quedó fondeada frente a las costas del archipiélago atlántico, convertida en un símbolo flotante de la incertidumbre sanitaria global.

Uno de los pasajeros, el vlogger de viajes Jake Rosmarin, describió el miedo y la incertidumbre que se vivían a bordo. «Lo que está sucediendo ahora mismo es muy real para todos nosotros aquí. No somos solo una historia. No somos solo titulares. Somos personas, personas con familias, con vidas, con gente esperándonos en casa», expresó con la voz quebrada.

La OMS y la disputa por el desembarco

Con siete personas afectadas y tres fallecimientos confirmados, el buque de bandera holandesa permanece fondeado frente a Cabo Verde mientras la OMS y el Ministerio de Sanidad español definen su destino final. La posibilidad de que el crucero arribe a las Islas Canarias desató una intensa actividad diplomática y sanitaria en las últimas horas.

Catorce españoles —trece pasajeros y un miembro de la tripulación— se encuentran a bordo del crucero afectado. La Generalitat de Cataluña confirmó que cinco de ellos residen en esa comunidad autónoma.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó que el organismo «está trabajando estrechamente con los Estados miembros y los operadores del barco» y que «la acción rápida y coordinada es fundamental para contener los riesgos y proteger la salud pública».

Sin pánico, pero con alerta

Desde la OMS buscaron llevar tranquilidad: el riesgo para la población general es bajo. «No hay ningún motivo para ceder al pánico, ni para imponer restricciones de viaje», indicaron, y remarcaron que el virus no se transmite fácilmente entre personas.

Sobre la prevención, los especialistas coinciden en un punto central: no existe vacuna contra el hantavirus. Las medidas básicas incluyen asegurar la ventilación de espacios, tapar orificios para impedir el ingreso de roedores y limpiar con lavandina tras posibles exposiciones. En alta mar, sin embargo, esas instrucciones elementales resultan insuficientes para quienes esperan, varados, una respuesta que todavía no llega.