El Mundial 2026 bajo fuego: uno de cada cuatro partidos se jugará con calor peligroso

 Un nuevo estudio científico internacional advierte que el torneo de fútbol más grande de la historia se disputará en condiciones térmicas sin precedentes, con riesgos reales para jugadores y aficionados.

El mayor evento deportivo del planeta está a semanas de comenzar y ya enfrenta un rival que no figura en ningún fixture: el calor extremo provocado por el cambio climático. Un exhaustivo análisis del grupo científico World Weather Attribution (WWA), elaborado junto al Imperial College de Londres, reveló esta semana que aproximadamente el 25% de los 104 partidos del Mundial de fútbol 2026 —que se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá— se jugará bajo condiciones que superan los límites de seguridad térmica recomendados por el sindicato mundial de futbolistas, FIFPRO.

El estudio, aún sin revisión de pares pero elaborado con metodología de referencia internacional, cruza las proyecciones climáticas con el calendario de los encuentros y las recomendaciones médicas del organismo que representa a más de 70.000 futbolistas profesionales en todo el mundo.

Un torneo sin precedentes, en todos los sentidos

La edición 2026 de la Copa del Mundo FIFA será la más grande de la historia: 48 selecciones, 104 partidos, 16 estadios distribuidos en tres países. Pero ese récord de dimensiones convive con otro, mucho más inquietante: según los investigadores, este Mundial será también el más caluroso y climáticamente riesgoso de la historia moderna del torneo.

Para medir el riesgo real, los científicos utilizaron el índice WBGT (Temperatura de Globo y Bulbo Húmedo, por sus siglas en inglés), el indicador estándar en medicina deportiva que combina temperatura, humedad, radiación solar y velocidad del viento. A diferencia del termómetro convencional, este índice refleja la capacidad efectiva del cuerpo humano para enfriarse mediante la transpiración. Como advierte el doctor Chris Mullington, del Imperial College London y uno de los autores del estudio, «un día a 30 °C con aire seco y brisa es fisiológicamente muy diferente a un día a 30 °C con alta humedad y sol intenso».

La FIFPRO establece dos umbrales críticos: a partir de los 26 °C WBGT, deben implementarse pausas obligatorias de hidratación; a partir de los 28 °C WBGT, recomienda directamente el aplazamiento de los partidos, condición equivalente a unos 38 °C con calor seco o a 30 °C con alta humedad.

Los números del informe son contundentes: 26 partidos del torneo tienen altas probabilidades de disputarse superando el umbral de 26 °C WBGT, frente a los 21 que habrían estado en esa categoría si el Mundial de 1994 —la última vez que Estados Unidos organizó el torneo— se hubiera celebrado hoy. Más alarmante aún: al menos cinco encuentros podrían disputarse en condiciones que la FIFPRO considera directamente inseguras, superando los 28 °C WBGT. En 1994, habrían sido tres.

El riesgo que se duplicó desde 1994

La comparación histórica es reveladora. Desde el Mundial de Estados Unidos en 1994, el riesgo de enfrentar condiciones de calor extremo casi se ha duplicado como consecuencia directa del cambio climático. La razón es matemáticamente clara: el planeta es hoy 0,7 °C más cálido que en aquel año, y esa diferencia, aparentemente pequeña, tiene consecuencias exponenciales sobre la frecuencia e intensidad de los episodios de calor extremo.

La profesora Friederike Otto, especialista en ciencias climáticas del Imperial College de Londres, fue categórica: «La mitad del cambio climático provocado por el ser humano se ha producido desde 1994». Y agregó que el hecho de que uno de los mayores eventos deportivos del planeta enfrente un riesgo real de disputarse bajo un calor de «nivel de cancelación» «debería ser una llamada de atención para la FIFA y para los aficionados».

El escenario podría agravarse aún más si el planeta supera el umbral de dos grados de calentamiento global respecto a niveles preindustriales, bajo el cual las probabilidades de calor extremo en varias sedes mundialistas aumentarían todavía más.

Sedes en zona roja y una final con doble riesgo

No todas las ciudades del torneo están expuestas por igual. Miami aparece como la sede de mayor riesgo: su Hard Rock Stadium tiene una probabilidad casi segura de superar los 26 °C WBGT durante los partidos. Le siguen Kansas City, Nueva York y Filadelfia, todas ellas con estadios sin sistema de aire acondicionado.

En total, más de un tercio de los partidos con al menos un 10% de probabilidades de superar el umbral crítico de calor están programados en recintos sin climatización.

El dato más impactante, sin embargo, involucra al partido más importante del torneo: la final, prevista en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, enfrenta hoy una probabilidad casi el doble de disputarse bajo condiciones de riesgo térmico respecto al Mundial de 1994. Actualmente, existe aproximadamente un 3% de riesgo de que la final supere los 28 °C WBGT, el umbral de cancelación.

Solo tres de los 16 estadios cuentan con aire acondicionado: el AT&T Stadium de Dallas, el NRG Stadium de Houston y el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. Sin embargo, los propios investigadores advirtieron que estas medidas no resolverán completamente el problema climático alrededor del torneo, especialmente para los aficionados que asistan a festivales y eventos al aire libre.

El fútbol que cambia por el clima: más posesión, menos riesgo

El impacto del calor no se limitará a la salud de los jugadores. Según el doctor Mullington, las altas temperaturas podrían modificar el estilo de juego de manera visible: «Eso podría llevar a un fútbol más conservador, con jugadores administrando esfuerzos». El especialista graficó la tendencia con un ejemplo concreto: los equipos que apuestan por la posesión y pasan el balón hacia atrás son, en realidad, una respuesta fisiológica racional a las condiciones extremas.

Esta advertencia no es teórica. Un estudio publicado en la revista científica Temperature —que analizó el Mundial de Clubes 2025, celebrado en los mismos estadios y en fechas similares— arrojó resultados que funcionaron como señal de alarma anticipada: en 31 de los 57 partidos evaluados se superó el umbral crítico de 28 °C WBGT. Además, 13 encuentros se disputaron con un WBGT medio superior a 30 °C y dos con valores que superaron los 32 °C. Tras recopilar más de 1.000 observaciones de los futbolistas, la investigación constató que el estrés térmico provocó una caída medible del rendimiento físico.

La FIFA responde, pero los médicos no están convencidos

Ante las alarmas, la FIFA comunicó a Reuters que ha implementado una planificación de riesgos por calor que incluye pausas de hidratación de tres minutos garantizadas en cada tiempo, infraestructura de refrigeración para jugadores y aficionados, ciclos adaptados de trabajo y descanso, y mayor preparación médica en tiempo real. El organismo rector mundial aseguró que «se compromete a proteger la salud y la seguridad de los jugadores, árbitros, aficionados, voluntarios y personal».

Sin embargo, existe una discrepancia institucional profunda que los investigadores no pasan por alto. Mientras la FIFPRO recomienda aplazar los partidos cuando el WBGT supera los 28 °C, las regulaciones oficiales de la FIFA sitúan ese umbral de aplazamiento en los 32 °C, cuatro grados más arriba. El abismo entre el consejo médico y la normativa deportiva es notorio, y los científicos consideran que esa brecha representa en sí misma un riesgo para la salud de los participantes.

El director médico de la FIFPRO, Vincent Gouttebarge, fue explícito: «Estas estimaciones justifican» la preocupación del sindicato, que ya había publicado proyecciones similares en 2023 y cuyas advertencias se ven ahora respaldadas por nueva evidencia científica independiente.

El debate que el deporte ya no puede evitar

El Mundial 2026 reabre, con más urgencia que nunca, una discusión que el deporte global ha postergado durante décadas: ¿hasta qué punto el avance del cambio climático obligará a modificar calendarios, horarios y sedes históricas para evitar riesgos sanitarios y deportivos?

La Copa del Mundo también se perfila como la más contaminante de la historia moderna del torneo. Un informe de Scientists for Global Responsibility calcula que sus emisiones superarán los 9 millones de toneladas de CO₂ equivalente, casi el doble del promedio de los mundiales celebrados entre 2010 y 2022. La expansión a 48 selecciones, los 104 partidos y la organización trinacional disparan los desplazamientos y la huella logística hasta niveles inéditos.

El calor, en definitiva, no será un fenómeno meteorológico anecdótico en Qatar 2026. Será, como advirtieron los científicos, un rival más en cada campo de juego, con la diferencia de que este adversario no figura en ningún sorteo y no tiene sustitutos posibles.