La pequeña nación báltica se convierte en el primer país de la UE en declarar su independencia total de los combustibles fósiles rusos, impulsada por un despliegue récord de energía solar y eólica que transforma su sistema eléctrico en apenas cuatro años.
En apenas cuatro años, Lituania pasó de ser un país energéticamente dependiente del exterior a convertirse en la referencia más citada en los pasillos del Parlamento Europeo cuando se habla de transición energética. El secreto, según los expertos, no fue un milagro tecnológico sino una decisión política: apostar con urgencia y sin ambigüedades por las energías renovables.
El consumo interno de electricidad renovable del país pasó del 15% de hace cinco años al 50% en 2025, gracias a una fuerte inversión en energía solar y eólica. Una transformación que una conferencia celebrada la semana pasada en el Parlamento Europeo calificó como la más rápida de toda la Unión en ese período.
50% Electricidad renovable en consumo interno (2025)
174.500 Prosumidores activos en 2025, frente a 18.800 en 2021
99% De la demanda eléctrica cubierta con producción nacional
2028 Meta: 100% electricidad renovable y exportador neto
Un informe de la ONG lituana Ziedine ekonomika presentado en la conferencia revela que el número de prosumidores —hogares y empresas que generan su propia electricidad con paneles solares— pasó de 18.800 en 2021 a 174.500 en 2025. El dato ilustra cómo la revolución energética lituana no fue exclusivamente industrial: llegó hasta los tejados de las viviendas particulares.
La capacidad instalada de energía solar creció de 225 MW en 2021 a 3.284 MW en 2025. De forma similar, la capacidad eólica se disparó de 623 MW a 2.535 MW en el mismo período, suficiente para abastecer cada año a aproximadamente 1,5 millones de hogares.
«En abril, la solar y la eólica cubrieron el 84% de la demanda de electricidad de Lituania. Otros países pueden aprender de sus avances.»— Petras Auštrevičius, eurodiputado lituano
El primer país libre del gas ruso
La conferencia destacó que Lituania se convirtió en el primer país de Europa en lograr la independencia total de los combustibles fósiles rusos. Un logro que adquiere un peso político extraordinario en el contexto de la guerra en Ucrania y las presiones geopolíticas sobre el suministro energético del continente.
La producción nacional cubre actualmente el 99% de las necesidades eléctricas del país, lo que reduce la exposición de Lituania a los vaivenes del mercado internacional de hidrocarburos. La autonomía energética, que alguna vez fue un objetivo lejano, se ha convertido en una realidad cotidiana.
2028
Año en que Lituania aspira a cubrir el 100% de su consumo eléctrico con renovables y convertirse en exportador neto de electricidad verde, según su Programa de Gobierno vigente.
De la crisis al modelo a seguir
Mientras Europa atraviesa una de las peores crisis energéticas de su historia —agravada por la volatilidad del petróleo y el gas tras el cierre de facto del estrecho de Ormuz—, Lituania ya ha demostrado cómo convertir la urgencia en ventaja competitiva.
«En solo unos pocos años, Lituania habrá pasado de ser un gran consumidor de combustibles fósiles a convertirse en exportador neto de electricidad renovable.»— Domantas Tracevičius, Comité Económico y Social Europeo (CESE)
El caso lituano desafía uno de los argumentos más repetidos contra la transición energética acelerada: que los países pequeños no tienen capacidad para liderar cambios de esta magnitud. Con menos de tres millones de habitantes y una economía de tamaño mediano dentro del bloque europeo, Lituania ha convertido su escala reducida en una ventaja, logrando una velocidad de despliegue que las grandes potencias energéticas del continente aún no han igualado.
El desafío ahora es si Europa sabrá tomar nota. La carrera verde de la UE tiene, contra todo pronóstico, un nuevo favorito en el Báltico.
