Chile hace historia: ya es el tercer país que más protege sus océanos en todo el planeta.

Energías Limpias

Chile ha alcanzado un hito histórico en la protección oceánica al convertirse en el tercer país del planeta con mayor superficie de océano resguardado, superando los 947.142 kilómetros cuadrados bajo régimen de áreas marinas protegidas y cumpliendo con creces la meta internacional 30x30. Esta expansión, impulsada por la comunidad insular de Juan Fernández y formalizada mediante decreto presidencial, no solo fortalece la conservación marina global, sino que genera impactos económicos directos en pesca sostenible, turismo y empleo costero.

El decreto firmado por el presidente Gabriel Boric amplía los parques marinos Nazca-Desventuradas y Mar de Juan Fernández, incorporando cerca de 360.000 kilómetros cuadrados adicionales de protección estricta. Con esta medida, Chile resguarda ahora más del 54% de su Zona Económica Exclusiva (ZEE), posicionándose entre los cinco países con mayor porcentaje de mar nacional protegido y superando ampliamente el compromiso global de proteger al menos el 30% del océano para 2030.

“Desde los primeros años de la colonia nuestra comunidad ya protegía especies y regulaba sus recursos. A nuestra generación le tocó dar el paso de proteger también el mar”, declaró Julio Chamorro Solís, presidente del Consejo Local de Gestión de estas áreas marinas protegidas. El liderazgo insular, respaldado por organizaciones como Blue Marine Foundation y Fundación Patagonia Azul, ha transformado un sueño generacional en un referente mundial de conservación marina.

Esta decisión no solo preserva ecosistemas de excepcional biodiversidad —hogar de especies endémicas como el lobo fino y la langosta de Juan Fernández, además de migratorias como ballenas y tortugas marinas—, sino que impulsa un círculo virtuoso económico. La pesquería artesanal de langosta en Juan Fernández, sostenible por más de un siglo, se ve reforzada: estudios internacionales indican que las áreas marinas protegidas bien gestionadas aumentan las capturas en zonas adyacentes hasta en un 20-30% a mediano plazo, según reportes de The Nature Conservancy.

En términos económicos, la expansión representa un retorno estratégico. Según análisis globales, cada dólar invertido en protección marina genera entre tres y seis veces más en beneficios a 2030-2060, a través de turismo de naturaleza, empleo en sectores conexos y servicios ecosistémicos como regulación climática y protección costera. En Chile, donde el turismo marino ya aporta millones de dólares anuales a economías locales, este hito multiplica el potencial: se estima que las áreas marinas protegidas del país podrían incrementar los ingresos por turismo y pesca sostenible en miles de millones de dólares en la próxima década, consolidando un modelo que equilibra conservación y desarrollo.

Expertos como la oceanógrafa Sylvia Earle, quien visitó la zona en 1964, lo califican como “una verdadera maravilla natural y un ejemplo para el mundo”. Con este avance, Chile no solo lidera en kilómetros de océano protegido, sino que impulsa la propuesta de una nueva área marina en alta mar bajo el Acuerdo BBNJ de Naciones Unidas.

El impacto trasciende fronteras: mientras apenas el 8% del océano global cuenta con protección efectiva, Chile demuestra que el liderazgo insular y el compromiso político pueden acelerar la conservación marina planetaria. #HitoParaChile #ProteccionOceanica #ConservacionMarina #AreasMarinasProtegidas #ChileLiderMundial