La cría intensiva de cerdos y aves es una gran amenaza a la biodiversidad

Sustentabilidad

Un devastador informe de Wildlife Trusts expone la "escala real" del impacto ambiental de la cría intensiva de cerdos y aves de corral en el Reino Unido, advirtiendo sobre la contaminación masiva de ríos, la degradación del paisaje y la pérdida de biodiversidad. El estudio, realizado por Cumulus Consultants, revela que los desechos generados por estas industrias alcanzan los 10,4 millones de metros cúbicos anuales, equivalentes a 4.160 piscinas olímpicas, afectando gravemente los ecosistemas acuáticos y terrestres. Problemas similares se observan en otros países con sistemas intensivos de producción ganadera, como China, Estados Unidos, Brasil y varios países europeos, donde la concentración de desechos y el uso intensivo de tierras para cultivos de alimento balanceado agravan los impactos ambientales.

Una industria colosal con impactos críticos

En el Reino Unido, la producción anual incluye 11 millones de cerdos, 1.100 millones de pollos y 12.000 millones de huevos, pero esta actividad se concentra en "puntos críticos" donde los residuos, cargados de nitrógeno y fósforo, superan la capacidad de las tierras agrícolas para absorberlos de manera sostenible. En regiones como Breckland y South Norfolk, se necesitaría el 61% del área cultivada solo para esparcir estiércol sin dañar el equilibrio de nutrientes del suelo. En Gales, el 56% de la cabaña avícola se concentra en Powys, mientras que en Irlanda del Norte, dos tercios de las explotaciones porcinas se ubican en solo dos áreas municipales.

A nivel global, países como China, el mayor productor mundial de carne de cerdo, generan impactos significativos debido a la escala de su industria. Según datos de la FAO, la producción porcina en China representa cerca del 50% del total mundial, con emisiones de gases de efecto invernadero y contaminación por estiércol que afectan ríos y suelos. En Estados Unidos, estados como Iowa y Carolina del Norte enfrentan problemas de contaminación del agua por nitrógeno y fósforo debido a la concentración de granjas porcinas y avícolas. En Brasil, la producción intensiva para exportación contribuye a la deforestación para cultivos de soja destinados a alimento balanceado, exacerbando la pérdida de biodiversidad. En Europa, países como Dinamarca, España, Francia y Alemania han reportado impactos ambientales similares, con estudios que destacan la contaminación por nitratos en cuerpos de agua y emisiones de gases como amoníaco desde granjas intensivas.

Contaminación descontrolada

En el Reino Unido, los altos niveles de nutrientes en el estiércol dificultan su manejo sostenible, resultando en contaminación de ríos y ecosistemas de agua dulce. En la cuenca del río Wye, los problemas de contaminación son evidentes, con impactos directos en la calidad del agua y la vida silvestre. Este problema se replica en otros países: en China, ríos como el Yangtsé enfrentan contaminación por desechos ganaderos, mientras que en Estados Unidos, lagunas de estiércol en granjas porcinas han causado derrames que afectan acuíferos. En Europa, la contaminación por nitratos en países como los Países Bajos ha llevado a restricciones más estrictas para las granjas. Además, muchas explotaciones en el Reino Unido, especialmente las de cerdas reproductoras en Inglaterra, operan fuera de las regulaciones de permisos ambientales, un problema también observado en países con regulaciones laxas o insuficientes.

Impacto de los cultivos para alimento balanceado

El informe destaca que el 34-38% de la cosecha de trigo del Reino Unido, entre 520.000 y 580.000 hectáreas, se destina a alimentar a estos animales, con un uso asociado de 2.621 toneladas de pesticidas. A nivel global, la producción de cultivos para alimento balanceado tiene un impacto significativo. En Brasil, la expansión de cultivos de soja para alimentar cerdos y aves contribuye a la deforestación del Amazonas y el Cerrado, con emisiones de gases de efecto invernadero asociadas. En China y Estados Unidos, el cultivo intensivo de maíz y soja para pienso genera contaminación por fertilizantes y pesticidas, afectando suelos y cuerpos de agua. En Europa, países como España y Dinamarca dependen de grandes cantidades de cultivos importados, lo que traslada los impactos ambientales a otras regiones.

Llamado urgente a la acción

Barnaby Coupe, gerente senior de políticas de uso de la tierra en Wildlife Trusts, subrayó la magnitud del problema: “Los impactos de la producción porcina y avícola van mucho más allá de las unidades de cría intensiva. La gran ocupación de tierras para alimento balanceado y los riesgos de contaminación por purines exigen medidas urgentes”. Este llamado resuena en otros países, donde los conservacionistas y científicos piden estrategias como la alimentación de precisión y la mejora en la gestión de desechos para mitigar los impactos. En el Reino Unido, se instan al gobierno y a la industria a apoyar a los agricultores en la transición hacia sistemas menos contaminantes, mediante planes de gestión de nutrientes y reformas en los permisos ambientales. En Europa, proyectos como Q-PorkChains han evaluado sistemas de producción en países como Dinamarca y España, proponiendo prácticas más sostenibles.

Respuesta gubernamental

Un portavoz del Departamento de Medio Ambiente (Defra) señaló que el Reino Unido ha actualizado normativas sobre agua y duplicado la financiación para inspecciones agrícolas. Sin embargo, el informe sugiere que estas medidas son insuficientes. En otros países, las respuestas varían: Dinamarca ha implementado regulaciones estrictas para reducir emisiones de amoníaco, mientras que en Estados Unidos, las regulaciones varían por estado, con críticas por su falta de uniformidad. En China, los esfuerzos para modernizar la producción ganadera incluyen políticas gubernamentales para reducir la contaminación, pero los avances son lentos debido a la escala de la industria.

Con la presión creciente para cumplir objetivos ambientales globales, el informe de Wildlife Trusts, junto con estudios internacionales, es un llamado claro a repensar la cría intensiva de cerdos y aves, buscando un equilibrio que proteja la naturaleza y garantice la sostenibilidad del sector agrícola a nivel mundial.