En el corazón del desierto sanjuanino, al pie del cerro Parkinson, se alza el Complejo Ambiental Anchipurac, un proyecto pionero en América Latina que transformó un antiguo basural a cielo abierto en un centro de educación ambiental y turismo sustentable. Este innovador parque temático ecológico, ubicado en Rivadavia, San Juan, no solo recuperó un espacio degradado, sino que se convirtió en un modelo de economía circular y un ejemplo inspirador de cómo los residuos pueden transformarse en oportunidades.
Una transformación radical
Donde antes reinaba la contaminación, hoy florece un espacio dedicado a la concientización ambiental, la investigación y la innovación. El predio, que fue el mayor basural a cielo abierto de San Juan hasta su cierre en 2001, abarcaba más de 2.000 hectáreas y acumulaba 1,3 millones de toneladas de residuos, con pilas de basura que alcanzaban hasta 4 metros de altura. Durante décadas, este vertedero generó graves problemas de contaminación ambiental, riesgos sanitarios, olores, humo y enfermedades, afectando a más de 300 familias que vivían y recolectaban en condiciones precarias, una realidad reflejada en el documental Los Nadies.
El proceso de transformación comenzó con el cierre del basural en 2001, impulsado por la necesidad de mitigar la degradación ambiental y los impactos en la salud pública. En 2006, se realizaron estudios para cuantificar la basura y planificar la recuperación, revelando la magnitud del desafío. El saneamiento incluyó la reubicación de las familias, la nivelación del terreno, el tratamiento de suelos contaminados y medidas para restaurar la calidad del agua, el aire y la biodiversidad. Este esfuerzo, que se extendió por más de una década, fue posible gracias a la colaboración entre el municipio de Rivadavia, el gobierno provincial, instituciones educativas y científicas, culminando con la inauguración del Complejo Ambiental Anchipurac en junio de 2019.
El nuevo complejo se diseñó con arquitectura bioclimática, utilizando materiales locales y sistemas sostenibles como el reciclaje de aguas grises y energías renovables (solar fotovoltaica y geotérmica). El 40% de su estructura está bajo tierra, lo que mejora la aislación térmica, mientras que los sistemas de iluminación y ventilación natural optimizan el uso de recursos, consolidando un modelo de construcción sustentable.
Un laboratorio vivo para la sostenibilidad
Anchipurac es mucho más que un parque: es un laboratorio vivo que combina educación, ciencia y tecnología. En el complejo operan el Centro de Monitoreo Ambiental, que estudia los recursos naturales de la provincia; la Agencia de Cambio Climático, enfocada en estrategias de mitigación; y un Observatorio de Residuos Sólidos Urbanos, que innova en la gestión de desechos. Además, el Parque de Tecnologías Ambientales procesa residuos de nueve municipios sanjuaninos, separándolos y reciclándolos para darles nueva vida. Próximamente, empresas y cooperativas se instalarán para crear productos a partir de materiales reciclados, consolidando el ciclo de la economía circular.
Una experiencia para todos
El complejo no solo está abierto a la comunidad científica, sino que invita al público general a sumergirse en experiencias inmersivas, talleres y recorridos guiados. Los visitantes pueden aprender sobre agua, energía, reciclaje, cambio climático y biodiversidad mientras recorren un espacio diseñado para inspirar. Anchipurac ofrece recorridos interiores (1 hora 40 minutos) y exteriores (40 minutos), con entradas accesibles que van de $1.000 a $3.000, disponibles únicamente online. El acceso exterior es gratuito, y se puede llegar en vehículo, transporte público, bicicleta o incluso caminando desde el Jardín de los Poetas.
Horarios de visita: de lunes a viernes de 9:00 a 19:00, y sábados, domingos y feriados de 17:00 a 21:00. Se recomienda llegar 10 minutos antes, usar ropa cómoda y seguir las indicaciones de los guías para una experiencia óptima.
Un modelo a seguir
Anchipurac no solo es un orgullo para San Juan, sino un caso de éxito reconocido internacionalmente. Este proyecto demuestra que es posible convertir problemas ambientales en soluciones sostenibles, inspirando a comunidades y gobiernos a apostar por la sostenibilidad y el ecoturismo. Un lugar donde la basura se transforma en conocimiento y el pasado contaminado da paso a un futuro verde.