Científicos advierten sobre sequías extremas y desabastecimiento de agua en las próximas décadas

Sustentabilidad

Un estudio publicado en Nature Communications revela un futuro alarmante: episodios simultáneos de sequías extremas y escasez de agua amenazan tanto a grandes ciudades como a zonas rurales en todo el mundo. Los investigadores Vecchia P. Ravinandrasana y Christian L. E. Franzke, del Centro de Física Climática de la Universidad Nacional de Pusan, lideran esta investigación que introduce el concepto de “Sequías del Día Cero” (DZD), momentos en los que el suministro de agua no logra satisfacer la demanda debido a la combinación de lluvias escasas, ríos con caudales reducidos y un aumento en el consumo.

Crisis hídrica sin precedentes

El estudio proyecta que hacia finales del siglo XXI, cerca de 750 millones de personas podrían enfrentar escasez extrema de agua, afectando especialmente a regiones urbanas del Mediterráneo y áreas rurales de África, Asia, el sur de África y Norteamérica. Incluso si se cumple el objetivo climático de limitar el calentamiento global a 1,5 °C, cientos de millones seguirán enfrentando desabastecimiento, según Ravinandrasana. El análisis destaca que el 35% de las regiones vulnerables podrían experimentar su primer DZD en los próximos 15 años.

Factores detrás de las “Sequías del Día Cero”

Utilizando hasta 100 simulaciones climáticas basadas en modelos como el CESM2 Large Ensemble, los científicos identificaron el “Time of First Emergence” (ToFE), que señala cuándo una región sufrirá un DZD atribuible al cambio climático. Los factores clave incluyen:

  • Déficit prolongado de lluvias.
  • Reducción del caudal de ríos y reservorios.
  • Aumento en la demanda de agua, especialmente en núcleos urbanos que dependen del agua superficial.

El estudio advierte que el 14% de los grandes reservorios podría secarse durante su primer DZD, con impactos devastadores en la seguridad hídrica, alimentaria y económica.

Regiones en riesgo y poblaciones vulnerables

Las áreas más afectadas incluyen:

  • Ciudades del Mediterráneo, con 196 millones de habitantes en riesgo.
  • Zonas rurales de África y Asia, donde 85 millones de personas enfrentarán inseguridad alimentaria por la caída de rendimientos agrícolas.
  • Regiones agrícolas clave en India, Australia y China, amenazadas por sequías prolongadas.

En contraste, los países con mayores recursos de agua dulce podrían jugar un rol clave en la cooperación internacional. Según datos actualizados para 2025, los países con más recursos renovables de agua dulce incluyen a Brasil (8.239 km³), Rusia (3.810 km³), Canadá (2.902 km³), Estados Unidos (2.818 km³) y China (2.813 km³), seguidos de Colombia, Indonesia, Perú, India y la República Democrática del Congo. Estos recursos representan una porción significativa del total global, pero su distribución desigual agrava las tensiones en cuencas compartidas.

Políticas de adaptación inmediatas: cómo y por dónde empezar

Ante esta amenaza inminente, los expertos llaman a implementar políticas de adaptación urgentes que integren ciencia climática y gestión local. Algunas medidas clave incluyen:

  • Reformas en el precio del agua y eficiencia en el uso: Ajustar tarifas para incentivar el consumo responsable y priorizar inversiones en tecnologías de riego eficiente y reducción de fugas en redes urbanas.
  • Infraestructura resiliente al clima: Modernizar reservorios, construir sistemas de desalinización y promover la reutilización de aguas grises para mitigar sequías prolongadas.
  • Diversificación de fuentes: Integrar agua subterránea, captación de lluvia y tratamiento de aguas residuales, combinado con políticas de conservación en agricultura, que consume el 70% del agua global.

Para empezar a implementarlas, se recomienda priorizar las regiones de mayor riesgo identificadas en el estudio, comenzando por las ciudades del Mediterráneo y el sur de África, donde la vulnerabilidad urbana es crítica y la dependencia de agua superficial es total. En estos hotspots, los gobiernos locales podrían iniciar con planes piloto de monitoreo en tiempo real de reservorios y campañas de educación pública, escalando a nivel nacional con apoyo internacional de organismos como la ONU. Según informes de la ONU, el agua juega un rol pivotal en la adaptación climática, y acciones inmediatas en estos focos podrían reducir impactos en un 30-50% en la próxima década.

¿Podría la escasez de agua generar guerras?

La escasez hídrica no suele desencadenar guerras directas entre naciones, pero sí puede exacerbar conflictos existentes y generar tensiones subnacionales o de baja intensidad en cuencas transfronterizas como el Nilo o el Jordán. Estudios del Banco Mundial indican que el cambio climático aumenta el riesgo de inestabilidad en regiones áridas, donde disputas por presas o ríos compartidos han llevado a escaramuzas, como en el caso de Etiopía y Egipto. Sin embargo, la cooperación internacional ha evitado "guerras del agua" a gran escala hasta ahora, aunque expertos advierten que sequías extremas podrían alterar este equilibrio en las próximas décadas, especialmente entre países con escasez (como en Oriente Medio) y aquellos con abundancia (como Brasil o Canadá).

Llamado urgente a la acción

Los autores enfatizan la necesidad de políticas de adaptación inmediatas, como la diversificación de fuentes de agua, la modernización de infraestructuras y la gestión sostenible de reservorios. “Las ‘Sequías del Día Cero’ no son un escenario lejano: ya están ocurriendo”, advirtió Ravinandrasana, instando a combinar ciencia climática con estrategias locales para evitar una crisis hídrica inédita en las próximas décadas.