A partir de noviembre, Uruguay activa el plan nacional de gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), una norma que obliga a los importadores a recolectar equipos viejos en domicilios o centros de acopio y minimizar su descarte final. Sin plan aprobado, ningún electrodoméstico ingresa al país. La medida, impulsada por el Ministerio de Ambiente, busca frenar los 11,5 kilos de basura electrónica que cada uruguayo genera al año, según datos oficiales.
"Reaprenderemos a no tirar todo al contenedor verde", advirtió Aradey Urri, gerenta de la Cámara Uruguaya de Importadores de Máquinas de Oficina e Informática (Cuimoi), que ya presentó su estrategia al Ministerio y lanza una app móvil para centralizar solicitudes. Lavarropas, planchitas, jarra eléctrica rota: todo será retirado gratis al comprar un equipo mediano o grande. El servicio, hoy limitado a la Intendencia de Montevideo o algunas ONG, pasa a ser obligatorio y nacional.
El costo para las empresas importadoras se estima en 0,5% del valor del producto, pero Urri insiste: "El medioambiente nos concierne a todos". La meta inicial es recuperar 40% de los RAEE generados en dos años; en cuatro, llegar al 60%. #ResiduosElectronicos #EconomiaCircular
Reparar antes que tirar: el nuevo mantra
Extender la vida útil es prioridad. El Ministerio abrió un registro nacional de talleres de reparación. Saniel Schneider, de Schneider Electrónica, revela que solo 40% de los equipos ingresados se reparan y aceptan; otro 30% rechaza presupuestos por precio, demora o preferencia por lo nuevo. El mínimo de reparación ronda 80 dólares, y la escasez de repuestos complica todo.
"Muchos aparatos están diseñados para fallar pronto", denuncia Schneider. Baterías con chips que cuentan ciclos y exigen cambio programado son ejemplo de obsolescencia planificada. #ReparacionElectronica #ConsumoConsciente
Werba, la planta que crece con la norma
La mayor procesadora de RAEE, Werba, inauguró una planta para absorber el aumento de volumen. Nicolás Werba, adjunto gerente, explica: "Separamos metales y plásticos para reciclaje". Emiliano Avondet, gerente ambiental, detalla el protocolo de descontaminación: baterías de litio, aceites inflamables y componentes peligrosos se extraen antes del desguace.
Hierro se funde localmente; cobre, bronce, aluminio, circuitos con metales preciosos y plásticos se exportan. Lo no reciclable –resinas, gomas, vidrio– va a disposición final en Felipe Cardozo o la planta de la Cámara de Industrias. Anualmente procesan 11.000 toneladas de residuos industriales. #ReciclajeUruguay #Werba
Uruguay da un salto hacia la economía circular: menos vertederos, más recursos revalorizados. La clave está en la acción ciudadana: llamar, separar, reparar. #UruguayVerde #RAEE