El Golfo de Suez sigue abriéndose y África y Asia continúan separándose

Sustentabilidad

Un estudio publicado el 3 de noviembre de 2025 en Geophysical Research Letters destroza la teoría convencional de que esta falla geológica entre África y Asia se había inactivado hace cinco millones de años. En realidad, el proceso de rifting –clave para la formación de nuevos océanos– solo se desaceleró, manteniendo un ensanchamiento constante de 0,5 milímetros por año, comparable al de zonas como la Basin and Range en EE.UU. y México.

Liderado por el geocientífico español David Fernández-Blanco, del Instituto de Ciencias del Mar Profundo de la Academia China de Ciencias, el trabajo analiza 300 kilómetros del rift y detecta evidencias irrefutables: fallas normales activas, relieves no explicables por erosión sola, ríos con trayectorias alteradas y arrecifes de coral elevados hasta 18,5 metros por levantamientos tectónicos recientes. Además, registra sismos menores frecuentes y desplazamientos del terreno, confirmando que la corteza sigue estirándose.

“El modelo tradicional es demasiado rígido y binario: o el rift prospera, como en el Mar Rojo, o fracasa por completo. Nosotros probamos una vía intermedia donde la actividad se ralentiza, pero persiste”, declaró Fernández-Blanco a Live Science. Esta proximidad al rift activo del Mar Rojo podría explicar por qué el Golfo de Suez no ha “muerto” del todo, sugiriendo que el movimiento de placas se ha desplazado parcialmente a la falla del Mar Muerto, pero sin extinguir la zona original.

Descubrimientos similares en los últimos años: rifts “muertos” que resucitan

Este hallazgo no es aislado. En los últimos diez años, la geología ha visto un auge de revisiones que cuestionan la inactividad de rifts fallidos, gracias a herramientas como GPS, análisis satelitales y modelado 3D. Solo en 2025, otro estudio sobre el Rift Africano Oriental, publicado en noviembre, reveló por qué algunos intentos de ruptura continental “fracasan” de forma incompleta: factores como la composición del manto y la viscosidad litosférica permiten extensiones lentas que duran millones de años, similar al Golfo de Suez.

En 2022, investigadores de la Geological Society of America analizaron tres rifts fallidos en el centro de Norteamérica –el Rift Keweenawano, el Rift del Medio Continente y el Rift Reelfoot– y encontraron patrones de actividad residual: extensiones mínimas y reactivaciones sísmicas que cubren el 10% del continente. Estos “fantasmas tectónicos” generan terremotos inesperados, como los del Valle del Mississippi. Otro caso emblemático es el de 2018, cuando datos GPS confirmaron que el Rift del Baikal en Siberia se ensancha a 1-2 cm al año, mucho más rápido pero con paralelismos en su persistencia post-“fracaso”.

Estos avances, impulsados por la era de la observación remota, indican que lo que se consideraba “post-rift quiescente” es, en muchos casos, una fase de ralentización dinámica, no de muerte total.

¿Dónde más podría pasar? Zonas de rifting lento en alerta global

El estudio del Golfo de Suez obliga a reexaminar docenas de fallas supuestamente inactivas en todo el planeta. Expertos apuntan a varias regiones donde tasas de extensión lentas –similares a los 0,5 mm anuales del Suez– podrían ocultar riesgos sísmicos y, eventualmente, nuevas separaciones continentales:

  • Rift del Río Grande (EE.UU.-México): Extensión de 0,1-0,5 mm al año en Nuevo México y Texas, con sismos crecientes que podrían reactivar un “océano fallido” de hace 30 millones de años.
  • Rift del Baikal (Rusia): Aunque más activo (hasta 2 cm/año), muestra fases de desaceleración que lo asemejan a un Suez siberiano, con potencial para un lago que evolucione a mar interior.
  • Rift del Oeste Antártico: Bajo el hielo, se detecta extensión lenta (0,2-0,4 mm/año) que podría acelerar con el cambio climático, amenazando plataformas glaciares.
  • Grabens del Rin (Europa): En Alemania y Países Bajos, movimientos de 1 mm/año indican que esta falla jurásica no ha cesado, con implicaciones para el valle del Rin.
  • Rift del Golfo de Corinto (Grecia): Separando el Peloponeso del continente, avanza a 1 cm/año y genera terremotos frecuentes, un “hermano” mediterráneo del Suez.

“Las fuerzas tectónicas son más persistentes de lo que creíamos. Cambios en los límites de placas no detienen las grietas; solo las modulan”, advierte Fernández-Blanco. Estas zonas, antes subestimadas, ahora demandan monitoreo intensivo para mitigar desastres. ¿Y si la Tierra guarda más sorpresas continentales en su manga?

Este giro en la tectónica de placas redefine nuestra comprensión del planeta: lo “fallido” podría ser solo una pausa. La ciencia, una vez más, nos recuerda que nada en la geología es definitivo.

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