España cierra por completo su espacio aéreo a aviones de EE.UU. en la guerra contra Irán: califica la ofensiva de “ilegal, absurda y cruel”

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En un escándalo geopolítico que sacude los cimientos de la OTAN y las relaciones transatlánticas, España ha cerrado totalmente su espacio aéreo a todos los aviones estadounidenses implicados en la guerra contra Irán, incluyendo bombarderos, aeronaves de apoyo y aviones cisterna. La decisión, que va más allá del veto previo a las bases de Rota y Morón de la Frontera, obliga a Washington a rediseñar rutas logísticas desde terceros países europeos como Reino Unido o Francia y eleva la tensión con Donald Trump, quien ya amenazó con cortar todo el comercio con Madrid.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó con rotundidad la medida: “Ni se autorizan las bases y, por supuesto, tampoco se autoriza la utilización del espacio aéreo español para actuaciones que tengan que ver con la guerra en Irán”. La restricción, comunicada “desde el primer momento” al Ejército estadounidense, afecta a cualquier vuelo vinculado a la operación ‘Furia Épica’ lanzada conjuntamente por Estados Unidos e Israel hace más de un mes.

La decisión amplía el rechazo inicial del Gobierno de Pedro Sánchez al uso de las bases militares de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla), instalaciones estratégicas donde EE.UU. había desplegado aviones cisterna KC-135 que posteriormente fueron trasladados a otras bases en Europa. Fuentes del Ejecutivo confirmaron que la prohibición incluye sobrevuelos de aeronaves procedentes de terceros países y solo contempla excepciones en casos de emergencia.

Pedro Sánchez ha endurecido su postura en las últimas semanas. Durante su comparecencia en el Congreso, el presidente calificó la ofensiva como “una guerra ilegal, absurda y cruel” que “nos aleja de nuestros objetivos económicos, sociales y medioambientales”. En declaraciones previas, Sánchez afirmó que “esta guerra en Irán es un inmenso error para el mundo” y advirtió que “callar ante una guerra injusta e ilegal no es prudencia, es cobardía y complicidad”. El jefe del Ejecutivo ha repetido el mensaje “No a la guerra” y defendido que España no será cómplice de una acción unilateral contraria al derecho internacional.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, minimizó posibles impactos comerciales al señalar que la relación con Washington “está exactamente igual que antes”, ya que se gestiona a nivel de la Unión Europea. Sin embargo, el propio Donald Trump había arremetido duramente contra España a principios de marzo: “España se portó fatal”, dijo, y amenazó con “cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España”, ordenando incluso al secretario del Tesoro revisar todas las relaciones bilaterales.

La medida española representa un precedente histórico dentro de la Alianza Atlántica: un socio clave bloquea explícitamente el tránsito aéreo de fuerzas estadounidenses hacia un teatro de operaciones activo. Analistas destacan que la decisión complica la logística de la operación ‘Furia Épica’, especialmente el repostaje en vuelo, y genera incertidumbre sobre la unidad de la OTAN en un momento de alta volatilidad en Oriente Medio.

España reafirma con esta acción su política exterior independiente, priorizando el multilateralismo y el respeto a la Carta de Naciones Unidas por encima de las presiones aliadas. Mientras el conflicto en Irán entra en su segundo mes con repercusiones globales en precios energéticos y seguridad marítima, la posición de Pedro Sánchez podría inspirar a otros gobiernos europeos y acelerar un posible realineamiento en las relaciones entre Europa y Estados Unidos.

La crisis diplomática llega en un contexto de tensión adicional: España canceló su participación en las maniobras aéreas Red Flag en EE.UU. tras el veto inicial y ha insistido en que las bases solo pueden usarse para misiones amparadas por el derecho internacional.