Trump detiene el mayor parque eólico marino de Iberdrola en EE.UU.: amenaza a la energía renovable por seguridad nacional

Energías Limpias

En un golpe inesperado a la transición energética, el presidente Donald Trump ha ordenado la suspensión de permisos para el mayor parque eólico marino de Estados Unidos, el Vineyard Wind I de Iberdrola, citando riesgos para la seguridad nacional y posibles interferencias con radares militares. Esta decisión, que afecta proyectos clave de energía renovable offshore, resalta las tensiones entre la agenda Drill, baby, Drill de Trump y el avance de las energías limpias en Norteamérica, en medio de crecientes preocupaciones por el impacto ambiental y económico.

El secretario del Interior, Doug Burgum, justificó la medida durante una entrevista en Fox Business, enfatizando el tamaño colosal de las instalaciones: “Estas torres son gigantescas. Es comprensible que puedan causar problemas al radar”. La pausa administrativa, anunciada por el Gobierno federal, involucra no solo al Vineyard Wind I –ubicado frente a las costas de Massachusetts y con una capacidad de 806 MW–, sino también a otros emblemáticos como Coastal Virginia Offshore Wind de Dominion Energy, Empire Wind de Equinor, Sunrise Wind y Revolution Wind de Orsted. Agencias como los departamentos del Interior y de Defensa evaluarán ahora los riesgos potenciales, priorizando la seguridad nacional sobre el desarrollo eólico marino.

Para Iberdrola, liderada por Ignacio Sánchez Galán, esta suspensión representa un revés significativo en su expansión estadounidense. A través de su filial Avangrid y en alianza con Copenhagen Infrastructure Partners (CIP), la compañía inició la construcción del Vineyard Wind I en 2021, comenzando a suministrar energía renovable a principios de 2024. Con una inversión de 3.000 millones de dólares (equivalentes a 2.700 millones de euros), el parque abastece a más de 400.000 hogares en Massachusetts, comparable a más de la mitad de la población de Boston o toda la isla de Mallorca. Una vez fully operativo, evita la emisión de más de 1,6 millones de toneladas de CO2 al año, equivalente a retirar 325.000 coches de las carreteras.

Las turbinas instaladas, con una capacidad nominal de 13 MW cada una –la más grande del mundo occidental–, pueden energizar a más de 6.000 hogares por unidad, y una sola rotación cubre el consumo diario de un hogar local. Componentes clave provienen de proveedores españoles e internacionales: las piezas de transición fabricadas por la asturiana Windar Renovables, que generó cerca de 400 empleos en Asturias con un contrato de casi 100 millones de euros; el sistema de cable submarino de 134 kilómetros a cargo de la italiana Prysmian Group; y el cable terrestre de 51 kilómetros diseñado por la estadounidense Southwire. Además, en julio de 2023 se completó la subestación marina, la mayor construida por Iberdrola hasta la fecha, con más de 5.000 toneladas de peso.

Esta medida se enmarca en el endurecimiento de las políticas energéticas de Trump, que favorece la explotación de hidrocarburos bajo el lema #DrillBabyDrill. El impacto se extiende a la estrategia de Iberdrola, que desde 2023 intenta rotar activos de energías limpias por 10.000 millones de euros, y en 2024 inició otro proceso por 1.800 millones en fotovoltaicos, ambos sin culminar. La incertidumbre amenaza a la industria auxiliar española, con potenciales pérdidas de 1.200 millones de euros en exportaciones, impulsando a fabricantes a buscar apoyo gubernamental, según reportes de #ElPais. En respuesta, Iberdrola pivotea hacia el negocio de redes eléctricas –menos controvertido y con marcos retributivos estables– en EE.UU. y el Reino Unido, aunque mantiene inversiones globales que han captado más de 20.000 millones de euros en capital reciente.

Perjuicios y Beneficios de la Medida

Perjuicios:

  • Retrasos en proyectos de energía renovable, frenando la reducción de emisiones de CO2 y la transición hacia una economía verde.
  • Pérdidas económicas para empresas como Iberdrola, con impactos en inversiones de miles de millones y empleos en cadenas de suministro, incluyendo 400 puestos en España.
  • Amenaza a la independencia energética de EE.UU. al priorizar hidrocarburos sobre fuentes limpias, exacerbando la dependencia de combustibles fósiles en un contexto de #CambioClimatico.
  • Daño a la industria auxiliar global, con riesgos para exportaciones españolas por 1.200 millones de euros y posibles despidos en sectores como la fabricación de turbinas.
  • Aumento de tensiones geopolíticas, al cuestionar alianzas internacionales en #EnergiaEolica y desincentivar inversiones extranjeras en proyectos offshore.

Beneficios:

  • Fortalecimiento de la seguridad nacional, al evaluar interferencias con radares militares y mitigar riesgos en zonas estratégicas.
  • Oportunidad para revisar y mejorar estándares de infraestructura energética, asegurando que proyectos masivos como las torres gigantescas no comprometan defensas nacionales.
  • Impulso al sector de hidrocarburos bajo #DrillBabyDrill, potencialmente creando empleos en extracción de petróleo y gas, alineado con la agenda económica de Trump.
  • Mayor control gubernamental sobre desarrollos eólicos marinos, permitiendo una evaluación integral por agencias federales para gestionar riesgos de manera proactiva.
  • Posible recalibración estratégica para empresas como Iberdrola, fomentando diversificación hacia redes eléctricas con retornos estables y menos exposición política.

Esta decisión de Trump no solo redefine el panorama de la #EnergiaRenovable en EE.UU., sino que envía ondas de choque a inversores globales, cuestionando el futuro de la transición energética en un mundo polarizado por #SeguridadNacional y #MedioAmbiente.