El FMI elogió el rol exportador de energía de Argentina, que le permite enfrentar con solidez el shock global provocado por la guerra en Medio Oriente, donde los precios del petróleo y el gas volvieron a dispararse. Según la vocera Julie Kozack, el país “pudo abordar bastante bien el shock porque ahora es exportador neto de energía”, un cambio estructural que marca la diferencia frente a crisis anteriores.
En su conferencia de prensa habitual en Washington, la portavoz del Fondo Monetario Internacional resaltó este jueves que Argentina pasó de ser importador neto en 2022 —con un déficit energético cercano a los USD 4.400 millones— a generar en 2025 exportaciones de petróleo y gas por alrededor de USD 8.000 millones, según los datos que el propio organismo utilizó para su análisis. Este viraje permitió al país acumular un superávit comercial energético récord de USD 7.815 millones al cierre de 2025, el más alto en 18 años, con exportaciones totales del sector que superaron los USD 11.086 millones y un crecimiento interanual del 12,8% en las ventas al exterior.
La producción de petróleo argentina alcanzó niveles históricos: 868.712 barriles diarios en diciembre de 2025, un récord no visto desde 1998, con un aumento del 13% respecto a 2024. Vaca Muerta fue el motor indiscutible, aportando el 67% de la producción nacional de crudo y consolidando el boom exportador hacia destinos clave como Estados Unidos y Chile. Este salto productivo —impulsado también por un incremento del 15% en volúmenes de crudo exportado— compensó la baja en precios internacionales y generó divisas esenciales para la economía.
“La Argentina pudo abordar bastante bien el shock porque ahora es exportador neto de energía”, insistió Kozack. “En 2022, cuando tuvimos el último shock de precios importantes, la Argentina fue importador neto y ahora es exportador neto de energía. Fueron U$S8.000 millones de dólares en petróleo y gas el año pasado. Esto representa una diferencia muy importante en comparación con el último shock de precios de la energía”.
Sin embargo, el FMI no brindó precisiones sobre el esperado desembolso de U$S1.000 millones que aguarda el ministro Luis Caputo en el marco de la segunda revisión del acuerdo. “Las conversaciones por la segunda revisión y del Artículo IV están en curso y daremos más información a medida que progresen estas conversaciones”, se limitó a señalar la vocera, mientras las negociaciones se dilatan.
Kozack reconoció “avances” en las reformas estructurales y un “trabajo cercano” con las autoridades argentinas, aunque evitó referirse a indicadores desfavorables recientes. “Sigue habiendo avances. El trabajo entre el personal del FMI y las autoridades argentinas es cercano”, afirmó, al tiempo que admitió que “en las últimas dos semanas el entorno mundial se volvió más complicado” por la escalada en Medio Oriente.
El organismo advirtió que la situación “se encuentra en constante evaluación y es incierta”, y recomendó a los bancos centrales “vigilar de cerca la situación de aumentos de precios de energía” y evaluar su impacto en las “expectativas de inflación de segunda ronda”. Pese a ello, Argentina se posiciona en una “situación más cómoda” gracias a su nuevo estatus energético, un logro que contrasta con el aumento de combustibles locales, que en algunos casos igualó o superó las subas registradas en Estados Unidos.
En este contexto de #GuerraEnMedioOriente y #CrisisEnergéticaGlobal, el boom de Vaca Muerta no solo blindó a la economía argentina frente al shock externo, sino que la convirtió en un jugador relevante en el mercado mundial de hidrocarburos. #FMI #ArgentinaExportadora #ExportadorNetoDeEnergía #VacaMuertaRécord #SuperávitEnergetico #PetróleoArgentina #GasNatural #ReformasEconómicas #DesembolsoFMI