Cryptogranjas, un startup argentino, está revolucionando el criptominado al transformar el gas metano descartado en Vaca Muerta en energía limpia para generar criptomonedas. Este proyecto pionero, liderado por el emprendedor José Sarasola, no solo produce Bitcoin de manera sostenible, sino que también reduce el impacto ambiental al evitar la liberación de gases de efecto invernadero.
Un modelo sostenible para el criptominado
El minado de criptomonedas, como el Bitcoin, es conocido por su alto consumo energético, comparable al de países enteros. Para abordar este desafío, Cryptogranjas utiliza el gas natural de venteo, un subproducto de la extracción de petróleo en Vaca Muerta que suele quemarse por falta de infraestructura para su distribución. La empresa instala centros de datos modulares en los pozos petroleros, equipados con más de 1.200 computadoras de alta capacidad, que convierten este gas en energía para minar criptomonedas.
"Convertimos el metano y el CO2 contaminante en energía verde, generando valor económico mientras cuidamos el ambiente", explicó Sarasola en el evento CryptoLatam en Buenos Aires. Este enfoque tiene un doble beneficio: mitiga la emisión de gases de efecto invernadero, como el metano, que es 20 veces más potente que el CO2, y crea riqueza local al asociar la producción de criptomonedas con la industria petrolera no convencional.
Un emprendimiento con impacto social y ambiental
El camino de Sarasola comenzó hace más de 20 años con la fundación de la ONG MediaPila, que capacita a mujeres en situación de vulnerabilidad en el oficio de costura. Esta experiencia le permitió conectar con otros emprendedores, como Kevin Belcher, con quien incursionó en el mundo de las criptomonedas en 2017. Tras un intento fallido con una máquina de minado comprada por eBay, Cryptogranjas nació como un proyecto para importar equipos y desarrollar soluciones sostenibles para el criptominado.
En 2022, la empresa instaló en Córdoba la primera Bio-Criptogranja, que transforma desechos de feedlots en energía para minar Bitcoin. A fines de 2023, dio un paso más al establecerse en Vaca Muerta, donde ya opera una granja de 350 KW que consume 3.500 m³ de gas por día, equivalente a 12.000 terahash en capacidad de minado. El proyecto, que ya cuenta con una inversión de u$s1 millón, planea expandirse en dos etapas adicionales: una para alcanzar 1.000 KW (10.000 m³ de gas diario) y otra para llegar a 20.000 KW (200.000 m³ diarios), con una inversión proyectada de u$s18 millones.
Financiamiento innovador y confianza en el sector cripto
Cryptogranjas financia sus operaciones mediante fideicomisos únicos en el mundo, donde inversores individuales y empresas participan en la construcción de plantas de energía renovable y criptominado. Este modelo combina los beneficios de la inversión en energías limpias con los del mercado de criptomonedas, atrayendo interés tanto local como internacional.
A pesar de controversias como el caso LibraGate, que generó una retracción temporal en el mercado cripto argentino, Sarasola sostiene que la confianza ha regresado. "Hay que diferenciar casos aislados del valor real de la tecnología blockchain para el desarrollo productivo y financiero", afirmó. Según la ONG Bitcoin Argentina, 2,5 millones de personas en el país ya utilizan Bitcoin y otras criptomonedas, un sector en constante crecimiento.
Un futuro prometedor
Con planes para incorporar computadoras destinadas al entrenamiento de inteligencia artificial, Cryptogranjas se posiciona como un referente en la intersección entre tecnología, sostenibilidad y energía. El proyecto en Vaca Muerta no solo redefine el criptominado, sino que también demuestra cómo la innovación puede transformar recursos desaprovechados en oportunidades económicas y ambientales.