¡Mas escándalos con los laboratorios en Argentina! La ANMAT clausuró dos firmas por presunta contaminación

Sustentabilidad

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ha dispuesto la clausura de dos laboratorios en el marco de la investigación por el escándalo del fentanilo contaminado, que ha causado al menos 107 muertes confirmadas en el país, según reportes del Instituto Malbrán y la investigación judicial en curso. Además, se estima que el número de víctimas podría ascender a más de 100 muertes adicionales relacionadas con la presunta contaminación de productos elaborados por otros laboratorios implicados, como Rigecin Laboratorios SA y Laboratorios Rivero, aunque esta cifra aún está bajo investigación.

Los laboratorios clausurados son Rigecin Laboratorios SA, con sede en Nueva Pompeya, Buenos Aires, y Laboratorios Rivero, ubicado en el barrio de Flores. Esta medida se suma a las acciones previas tomadas contra HLB Pharma y Laboratorios Ramallo, también involucrados en el caso del fentanilo contaminado. La ANMAT basó su decisión en la detección de graves incumplimientos en las Buenas Prácticas de Fabricación y Control, que comprometen la calidad, seguridad y eficacia de los productos elaborados.

En el caso de Rigecin Laboratorios SA, se ordenó la prohibición de uso, comercialización y distribución de dos productos de uso hospitalario: la Solución Electrolítica Balanceada Rigecin (citrato de sodio) y la Solución Molar de Bicarbonato de Sodio Inyectable Rigecin. Los lotes señalados por "presunta contaminación" incluyen los números EB0440, EB0444, EB0405, EB0455 y EB0438 de la solución electrolítica, y el lote BI0091 de la solución de bicarbonato, los cuales deben ser retirados del mercado de inmediato. Aunque no se han confirmado muertes directamente asociadas a estos productos, las autoridades investigan si podrían estar relacionadas con casos adicionales de infecciones hospitalarias.

Por su parte, Laboratorios Rivero, clausurado el viernes pasado, enfrenta sanciones por antecedentes de incumplimientos desde 2022. Las inspecciones revelaron fallas críticas en los procesos productivos, incluyendo problemas en la solución isotónica de cloruro de sodio, un medicamento inyectable ampliamente utilizado en hospitales. Estas irregularidades, detectadas desde hace al menos tres años, no fueron subsanadas a pesar de las advertencias y plazos otorgados por la ANMAT. Al igual que con Rigecin, no se han reportado víctimas fatales específicas vinculadas a estos productos, pero la magnitud de las fallas sugiere un riesgo potencial que está siendo evaluado.

El escándalo del fentanilo contaminado, que comenzó con la investigación de muertes asociadas a su uso en el Hospital Italiano de La Plata, ha puesto en el centro de la polémica la supervisión de los laboratorios farmacéuticos. Las autoridades han identificado que el fentanilo producido por HLB Pharma y Laboratorios Ramallo contenía bacterias resistentes como Klebsiella pneumoniae y Ralstonia pickettii, responsables de infecciones graves en pacientes hospitalizados. Más de 300,000 ampollas contaminadas fueron distribuidas en al menos 118 centros de salud, de las cuales unas 45,000 fueron administradas antes de ser retiradas.

La ANMAT ha intensificado sus acciones, incluyendo allanamientos y prohibiciones de comercialización de otros medicamentos, mientras que la investigación judicial, liderada por el Juzgado Federal Nº 3 de La Plata, continúa avanzando para esclarecer las responsabilidades. El juez Ernesto Kreplak y la fiscal Laura Roteta investigan si las contaminaciones fueron producto de negligencia o intencionalidad, con sospechas sobre 24 personas involucradas en la producción y distribución del fentanilo, incluyendo al dueño de HLB Pharma, Ariel García Furfaro.

La falta de información oficial sobre el alcance total de las complicaciones derivadas de estos productos ha generado incertidumbre en el sistema de salud. Las autoridades sanitarias han instado a los hospitales a suspender el uso de los lotes afectados y a reportar cualquier evento adverso relacionado con estos medicamentos. Este caso, descrito como la peor crisis sanitaria en la historia de Argentina, refuerza la necesidad de fortalecer los controles en la industria farmacéutica para garantizar la seguridad de los pacientes.