Una flota masiva de buques chinos, que opera sin regulación en alta mar, amenaza con el colapso del calamar argentino (Illex argentinus), una especie clave para el ecosistema del Atlántico sudoccidental y la economía regional, según un informe publicado el 18 de septiembre de 2025 por la Environmental Justice Foundation (EJF). El estudio, titulado Bright Lights, Dim Prospects, revela una explotación descontrolada en la zona conocida como "Milla 201", fuera de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Argentina, junto con graves abusos a los derechos humanos a bordo de estas embarcaciones.
Una ciudad flotante que agota los océanos
Cada noche, cientos de barcos pesqueros, 74,6% de bandera china, iluminan el horizonte con potentes focos visibles desde el espacio, capturando calamares en su migración anual. Entre 2019 y 2024, la actividad pesquera en esta área creció un 65%, con un aumento del 85% en los buques chinos, según datos de Global Fishing Watch. La presión pesquera en alta mar es cuatro veces mayor que en la ZEE argentina, donde la pesca está regulada y genera millones de dólares.
El calamar argentino, que representa el 12,2% de la captura global de calamares, no solo es un recurso comercial, sino una especie quiliar esencial para delfines, focas, ballenas, pingüinos y peces como el atún. Su sobreexplotación, combinada con el cambio climático, podría desencadenar un colapso poblacional en un año, con efectos devastadores en la cadena alimentaria patagónica.
Sin reglas en alta mar
En la "Milla 201", la ausencia de regulación internacional permite a las flotas operar sin límites de captura ni monitoreo científico, a diferencia de la ZEE argentina, donde el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) aplica medidas sostenibles. Ninguna Organización Regional de Ordenación Pesquera (OROP) gestiona esta pesquería, dejando su manejo a los Estados de bandera, que no aplican controles efectivos.
Abusos humanos y prácticas ilegales
El informe también expone un panorama alarmante de violaciones a los derechos humanos. Entrevistas con 169 tripulantes, principalmente indonesios y filipinos, revelan que el 63% de los buques chinos están vinculados a violencia física, muertes por agotamiento y jornadas de hasta 20 horas. Además, se documentaron prácticas ilegales como la matanza de focas sudamericanas protegidas (en más del 40% de los buques chinos) y el aleteo de tiburones, prohibido pero practicado en al menos el 25% de estas embarcaciones.
Los productos de esta pesca, posiblemente ligados a trabajo forzado, llegan a mercados como la Unión Europea, Norteamérica y el Reino Unido, alerta la EJF, que urge a prohibir estas importaciones.
Un llamado urgente a la acción
La EJF, tras una expedición con la Prefectura Naval Argentina en 2025, recomienda límites de captura basados en ciencia, monitoreo electrónico y cooperación internacional. También aboga por la Carta Global para la Transparencia Pesquera para garantizar pesquerías éticas y sostenibles. "Sin acción urgente, un colapso del calamar argentino reverberará en la vida marina y las comunidades que dependen del mar", afirmó Steve Trent, CEO de EJF.
Con la demanda global de calamar en aumento y antecedentes de colapsos pesqueros en otras regiones, la sostenibilidad del Atlántico sudoccidental está en riesgo. La protección del calamar no es solo un imperativo ambiental, sino un derecho humano fundamental a un entorno seguro.