Se confirma que 113.000 híbridos enchufables Jeep están borde del colapso por arena mortal en sus motores

Sustentabilidad

Un escándalo de proporciones bíblicas sacude al todopoderoso imperio Stellantis: casi 113.000 Jeep Wrangler 4xe y Grand Cherokee 4xe fabricados con motores contaminados por arena de fundición están siendo retirados de urgencia en Estados Unidos antes de que estallen en llamas, o dejen a sus dueños varados en plena carretera. Lo que parecía el sueño ecológico y musculoso, se convierte en pesadilla mecánica.

En algún lugar de las líneas de producción mexicanas, entre el 7 de junio de 2023 y el 4 de marzo de 2025, ocurrió el desastre: casi medio millón de motores 2.0L turbo híbridos salieron al mundo con granos de arena atrapados en sus entrañas metálicas. Lo que la industria lleva siglos usando para fundir bloques y culatas, se convirtió en veneno interno. La arena, invisible al ojo humano, actúa como papel de lija dentro del corazón del motor.

Por eso se estima que hay 112.859 vehículos afectados. Casi el doble de todos los Jeep 4xe vendidos en 2023 entero. Un golpe económico que podría superar con facilidad los 1.500 millones de dólares entre reparaciones, indemnizaciones y pérdida de confianza. En solo dos años, el modelo estrella híbrido enchufable de Jeep pasa de ser el rey de las ventas verdes a la bomba de tiempo más grande del grupo Stellantis en esta década.

Los propietarios están reportando un traqueteo metálico gutural, como si el motor masticara vidrio. Luego aparece la luz de fallo. Después, el silencio absoluto: pérdida total de potencia a 70 mph. En los casos más extremos, el motor se incendia sin previo aviso. La NHTSA ya clasifica este retiro como riesgo crítico de incendio y pérdida de control.

El precio del silencio

Stellantis lo sabía desde hace meses. La investigación interna comenzó en 2024. Los primeros motores contaminados se detectaron en 2023. Y aun así, siguieron entregando vehículos hasta marzo de 2025. Ahora, el gigante automotriz enfrenta la mayor campaña de retiro de su historia reciente en Estados Unidos, superando incluso los escándalos de baterías incendiarias anunciados semanas atrás.

Reemplazar un motor 2.0L 4xe completo supera los 18.000 dólares por unidad. Con mano de obra y logística, cada reparación podría rozar los 25.000 dólares. Multiplica eso por 113.000 y tendrás una cifra que hace temblar hasta a los accionistas más fríos.

La cronología es la siguiente. En 2023 nacieron los primeros motores contaminados. En 2024, aparecieron los primeros casos de fallos catastróficos en manos de clientes. Luego en 2025 Stellantis admitió la verdad y detuvo la producción. La historia terminaría durante el mes en curso, cuando la NHTSA publicó el retiro 25V-766. Ahora hay que esperar a diciembre para la llegada de las cartas que nadie quiere recibir.

Los concesionarios ya se preparan para meses de caos. Miles de Jeep 4xe quedarán inmovilizados esperando motores nuevos que aún no existen. El valor de reventa de estos modelos cae en picada mientras escribimos esto.

Lo que deben hacer los propietarios de las Jeep es escuchar el motor del auto. Si traquetea, no hay que ignorarlo. Tu Jeep de 90.000 dólares podría convertirse en chatarra antes de fin de año.

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